Fachada principal de la Real Fábrica de Tabacos, edificio industrial sevillano del siglo XVIII.
En los siglos XVII y XVIII Sevilla cae en una profunda decadencia económica y urbana. Se sospecha que en la gran epidemia de peste de 1649 murieron aproximadamente 60.000 personas, el 46% de la población existente, pasando Sevilla de 130.000 a 70.000 habitantes.[14] [15] También en esta época el espíritu contrarreformista transforma a Sevilla en una ciudad-convento. En 1671 existían 45 monasterios de frailes y 28 conventos femeninos. Todas las órdenes importantes, franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas, se instalaron en ella. El arte barroco, a menudo religioso, florece en pintura con nombres como Valdés Leal, Murillo y Zurbarán y en escultura con Martínez Montañés y Juan de Mesa.[16] De esta época datan un gran número de iglesias y retablos así como muchas de las imágenes, pasos y costumbres de la Semana Santa sevillana.
En mayo de 1700 se aprobó la fundación de la Regia Sociedad de Filosofía y Medicina de Sevilla, la primera de España en su clase.
En 1717 la nueva administración borbónica ordenó el traslado de la Casa de Contratación de Sevilla a Cádiz, puerto mejor adaptado al comercio transatlántico. Sevilla pierde así una gran parte de su importancia económica y política. El terremoto de Lisboa de 1755 también se sintió en los inmuebles de la ciudad afectando incluso a la Giralda y llegando a causar 9 víctimas.
Las primeras referencias del consumo de tabaco en España se atestiguan en Sevilla. También la primera fábrica de tabacos del país se asienta en esta ciudad. Se trata de la Real Fábrica de Tabacos, cuya construcción se inicia en 1728 y que es uno de los primeros grandes proyectos de edificio industrial en la Europa moderna.[17]
Con la edición de un periódico llamado Hebdomario útil sevillano en 1758, Sevilla se convierte en la decana española de la prensa provincial.
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