lunes, 23 de febrero de 2015

Sevilla, ciudad importante del occidente europeo. Sevilla-España.



En el siglo V la ciudad fue tomada sucesivamente por varios invasores germánicos: los vándalos de Gunderico en el año 426; los suevos gobernados por Requila en el año 441; y finalmente los visigodos, que la controlarían hasta el siglo VIII, durante un tiempo desafiados por la presencia bizantina en la costa mediterránea.

Tras la derrota ante los francos (507), el reino visigodo abandonó su antigua capital (Tolosa, al norte de los Pirineos) y fue ganando terreno a los distintos pueblos que estaban repartidos por todo el territorio hispano, trasladando la residencia real a distintas ciudades hasta que se fijó en Toledo. Durante los reinados de AmalaricoTeudis y Teudiselo, se optó por Sevilla. Este último rey fue asesinado, en un banquete, por los nobles sevillanos, episodio conocido como la cena de las velas (549). La causa es debatida, pudiendo ser un reflejo de la división de comunidades entre los hispanorromanos y los visigodos (la Bética fue un territorio con mayor proclividad a esa expresión de divergencia que el centro peninsular), o incluso una conjura de nobles visigodos.



Híspalis pasó a ser llamada Spali. Tras el corto reinado de Teudiselo, sucesor de Teudis, se eligió a Agila I en el 549. Los visigodos estaban inmersos en luchas internas cuando el emperador bizantino Justiniano I aprovechó para intentar conquistar toda Andalucía. Después de múltiples luchas y la derrota de varios líderes, los godos consiguieron hacerse con cada rincón de la región, siendo Leovigildo, en 584, el designado para reinar. En 585, su hijo Hermenegildo se conviertió al catolicismo (frente al arrianismo de reyes anteriores) y se autoproclamó rey en la ciudad, sublevándose contra su padre. Se cuenta que Leovigildo hizo cambiar el curso del Guadalquivir a fuerza de obstaculizar su paso para provocar la sequía a los habitantes. El antiguo cauce transcurría por la actual Alameda de Hércules. En 586, su otro hijo Recaredo accedió al trono y con él Sevilla pasó a disfrutar de una época de gran prosperidad. Después de la invasión musulmana de Hispania la ciudad se convirtió, junto a Córdoba, en una de las más importantes del occidente europeo.

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