El primer año del siglo XIX lo comenzó Sevilla con una epidemia de fiebre amarilla que abarcó toda la ciudad, en cuatro meses fulminó a un tercio de la población.
La invasión francesa también afectó a Sevilla, fueron el Mariscal Victor (duque de Bellune) con sus tropas acompañando al rey José Bonaparte (José I), quienes la ocuparon sin realizar un solo disparo el 1 de febrero de 1810 después de que fuera negociada la rendición por algunas personalidades de la ciudad ante dicho mariscal para evitar el derramamiento de sangre, a pesar de eso el sentimiento antinapoleónico era generalizado.
Se establecieron hasta el 27 de agosto de 1812, fecha en la que hubieron de retirarse por los contraataques anglo-españoles, no sin antes haber saqueado la ciudad de numerosas obras de arte por el antojadizo Mariscal Soult.
En 1815 se funda la Compañía del Guadalquivir, para intentar hacer navegable el río desde Sevilla hasta Córdoba con intenciones mercantiles y de población de zonas marismeñas que al final resultó ser un fracaso.
Desde 1825 durante el mandato de José Manuel Arjona con la colaboración del arquitecto mayor Melchor Cano, se hace patente la política urbanística en la ciudad.
En 1833 se crea la provincia administrativa de Sevilla, estaba recién proclamada Isabel II heredera del trono de España. En 1835 con la desamortización de Mendizábal se enriquecieron unos pocos mientras se perdían muchas obras artísticas a lo largo y ancho de la urbe.
Llegado el año 1841, Carlos Pickman fundó una fábrica de cerámica (que se convertiría en la más famosa de la ciudad), en uno de los monasterios que padeció la desamortización, La Cartuja. Fue una industria productiva hasta los años 1980, cuando fue trasladada al municipio de Santiponce para comenzar las obras de acondicionamiento para la celebración de la Exposición Universal de 1992.
El puente de Triana.
En los años que reinó Isabel II, la clase burguesa inició una etapa constructora sin igual en la ciudad. De aquella época data el puente de Isabel II (más conocido como puente de Triana). La estancia de los duques de Montpensier en el Palacio de San Telmo hicieron parecer Sevilla como si fuera la segunda Corte del Reino. Durante este periodo se completó el alumbrado y se incrementó la pavimentación de las calles, de manera que a principios del siglo XX prácticamente todo el caso antiguo estaba embaldosado.[4]
Hacia la segunda mitad del siglo XIX la ciudad inicia una expansión apoyada en la construcción del ferrocarril y aprovechando el derribo de parte de sus murallas antiguas. La ciudad crece hacia el este y el sur, es el Ensanche decimonónico, que se completa en las primeras décadas del siglo XX con los edificios construidos con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 (Plaza de España, Jardines de María Luisa).[18] Algunos hechos de esta época son los siguientes:[19]
- 1894 — Se crea la Compañía Sevillana de Electricidad.
- 1899 — Se funda El Correo de Andalucía, decano de la prensa sevillana, por el Cardenal Marcelo Spínola.
- 1901 — Se inaugura la estación de ferrocarril de Plaza de Armas.
- 1904 — Se inaugura el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
- 1919 — Huelga. Estalla una bomba a la salida del Gran Poder.
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